Historia del mambo

Mambo es uno de los mejores ritmos de música latina jamás creados. Originario de Cuba, este género también fue responsable de dar forma a los sonidos de la música Salsa moderna. La siguiente es una breve introducción a la historia de Mambo.

Danzón y las raíces del mambo

En la década de 1930, la música cubana estaba fuertemente influenciada por el Danzón. Este estilo musical, que apareció a fines del siglo XIX, guardaba muchas similitudes con la original y melódica Danza cubana.

Una de las bandas populares en ese momento era la orquesta de Arcaño y sus Maravillas. La banda tocó mucho Danzón, pero algunos de sus miembros introdujeron variaciones al ritmo clásico del Danzón. Los integrantes fueron los hermanos Orestes López e Israel "Cachao" López. En 1938, produjeron un sencillo en Danzón titulado Mambo.

Los hermanos López incorporaron un ritmo africano más pesado en su música. Este nuevo tipo de Danzón, que está en la base de la música Mambo, se conocía en ese momento como Danzón de Nuevo Ritmo. A veces, simplemente se llamaba Danzon Mambo.

Pérez prado y el nacimiento del mambo

Aunque los hermanos Lopez marcaron los fundamentos del Mambo, realmente no avanzaron con su innovación. De hecho, el nuevo estilo tardó un par de décadas en poder transformarse en Mambo.

La popularidad de la música Jazz y el fenómeno de las big band de las décadas de 1940 y 1950 jugaron un papel importante en el desarrollo del Mambo. Dámaso Pérez Prado, talentoso pianista cubano, fue quien supo consolidar los arreglos definitivos que llevaron a la música Mambo a un fenómeno mundial.

Pérez Prado se mudó a México en 1948 y construyó su carrera en ese país. En 1949 produjo dos de sus piezas más famosas: "Que Rico Mambo" y "Mambo No. 5". Fue con estos dos singles que la fiebre del mambo golpeó la década de 1950. Por esa época, el famoso artista cubano Beny More se unió a la banda de Pérez Prado en México grabando temas perdurables como "Bonito y Sabroso".

Tito puente y el mambo después de perez prado

A mediados de la década de 1950, Pérez Prado ya era un gran punto de referencia para la música latina en todo el mundo. Sin embargo, en ese momento Pérez Prado fue criticado por producir música que se alejaba de los sonidos originales del Mambo.

Por eso, esa década vio el nacimiento de una nueva ola de artistas dispuestos a preservar los sonidos originales del Mambo. Artistas como Tito Rodríguez y Tito Puente consolidaron el sonido original de Mambo que previamente había creado Pérez Prado.

Durante la década de 1960, Tito Puente se convirtió en el nuevo rey del Mambo. Sin embargo, esa década fue definiendo un nuevo tipo de música de la que Mambo era solo uno de los ingredientes. Los nuevos sonidos que venían de Nueva York estaban creando algo mucho más grande: la música salsa.

El legado del mambo

Las décadas de 1950 y 1960 vieron los años dorados del Mambo. Sin embargo, esos años dorados fueron rápidamente superados por el desarrollo de Salsa, un nuevo experimento crossover que tomó prestados elementos de diferentes ritmos afrolatinos como son, charanga y, por supuesto, mambo. El trato en ese momento no se trataba de mejorar Mambo, sino de usarlo para desarrollar mejor la salsa.

A fin de cuentas, la salsa es probablemente la contribución más duradera de Mambo a la música latina. La influencia del Mambo en la salsa es significativa. Para Salsa, la idea de tener una orquesta completa viene de Mambo. Además de la salsa, el mambo también jugó un papel importante en el desarrollo de otro invento popular cubano: Cha Cha Cha.

Aunque la salsa terminó con los años dorados del mambo, este género aún está bastante vivo en los concursos de bailes de salón de todo el mundo. Gracias al Mambo, la música latina ganó mucha exposición en todo el mundo durante las décadas de 1950 y 1960. Gracias a Mambo, nacieron Salsa y Cha Cha Cha. Por todo lo que logró, Mambo es definitivamente una de las creaciones más exitosas de la música latina.